El enigmático oráculo llamado Tarot

Por Jascha

Nadie sabe en realidad cuál es el origen del Tarot, algunos autores dicen que se remontaría a más de miles de años atrás en Egipto, otros que habría surgido entre los siglos 13 y 14 en Europa donde habría sido introducido por gitanos, algunos han sugerido que el Tarot podría venir de China o de India, en realidad este es un asunto que no ha sido del todo resuelto y no es la intención de este libro analizarlo.

Lo que sí es indiscutible y todos quienes se han sentido atraídos por esta misteriosa herramienta lo pueden testificar, es que  las cartas del Tarot a pocos dejan indiferentes. Algunos se sienten poderosamente atraídos, al punto de dedicar años de su vida a su estudio y difusión, otros se hacen adictos a sus consejos y pueden incluso llegar a consultarlo antes de tomar decisiones importantes de su vida, también los hay quienes se asustan y prefieren mantenerse lo más lejos posible y por supuesto también hay quienes se declaran absolutamente opositores llegando algunos fanáticos religiosos a hablar del tarot como un instrumento del diablo.

Basta con extender un mazo de cartas de tarot en lugares concurridos para comprobar el magnético efecto que produce sobre las personas. No tengo conocimiento si otras herramientas como el I Ching, Las Runas u otros oráculos producen similar efecto, pero si puedo testificar que las cartas del tarot crean un innegable efecto de atracción  hacia él.

Cuando compré mi primer mazo de Tarot, comencé a leerlo de manera intuitiva,  no necesité mucho tiempo para comprobar el sutil y delicado ambiente que se produce entre consultante y el tarotista.

Las personas suelen sentirse vulnerables ante esta herramienta que perciben como poderosa y que de alguna ¨mágica¨ forma parece detectar la energía involucrada en el asunto por el cual consulta.  La verdad es que el mazo de cartas en sí mismo, no tiene ninguna magia, lo realmente enigmático es su simbología y la forma en que esta ha desafiado a generaciones de estudiosos a encontrarle una interpretación o significado.

Para mí, el tarot más que un instrumento de adivinación es un depósito de sabiduría, en sus figuras buscamos reflejar las conclusiones que la experiencia vida nos ha otorgado. Bajo esta perspectiva, las cartas del Tarot nos hablan de diferentes aprendizajes y estados del alma que puede estar experimentando quien lo consulta, así como de distintas energías relacionadas con la forma en que estos estados del alma se manifiestan en la vida cotidiana.

Cuando le explico a algún escéptico sobre el Tarot, le digo que en estricto rigor cualquier carta le hablará de algún aspecto de su vida y que al yo describirle una carta el mismo será quien interprete con qué relacionarlo.

Al hacer una pregunta o plantear un asunto, la sincronía (casualidad significativa) hará que las cartas que se escojan estén sintonizadas con la situación sobre la que se consulta. De esta forma, lo más probable es que se escojan  cartas conflictivas cuando la situación lo es y cartas armoniosas y alegres cuando así están las cosas. Esto nada tiene que ver con capacidades adivinatorias, si bien algunos tarotistas pueden además ser personas con ciertas habilidades psíquicas que yo al menos carezco.

Con los años he podido comprobar que nunca se ha estudiado lo suficiente sobre tarot, pues mientras más se lo conoce más misterio se devela y se requiere mucha paciencia y trabajo interior para conectarse con su simbología.

Al tarot podemos acercarnos de muchas formas, desde la  más simple e inocente que es el intentar interpretar su simbología sólo observando sus bellas figuras, hasta una más estudiosa y disciplinada donde estudiaremos los significados tradicionales de las cartas y las complementaremos con estudios sobre numerología, astrología, mitología y estudios de simbología universal.  Es fascinante comprobar cómo alguien sin ningún estudio del Tarot al observar una carta percibirá su significado, sin necesidad de haber leído nada al respecto.

Tan poco conocido como el origen del Tarot desconocidos son los motivos por el cual fueron creados y por antiguo que sea un libro de Tarot, finalmente lo que describa su autor será la forma en que él interpreta e intuye su verdadero significado. Por eso recomiendo a las personas que están aprendiendo Tarot que lean varios libros al respecto, que asistan a diferentes cursos pero que finalmente, luego de varias horas de observación de las cartas, saquen sus propias conclusiones y se queden con aquello que realmente resuena en su interior. Nada puede hacer más pobre una tirada que una persona que repite como loro significados sacados de un libro, sin llegar en realidad a conectarse con la energía de las cartas.

De los Tarots más antiguos conocidos El Marsella es la estrella, tuve un maestro que decía que leer el Tarot con esta baraja equivalía a tocar un sinfonía versus tocar la Cucaracha con otra baraja.  Richard Waite con la ayuda de la artista y síquica Pamela Coleman, dibujó por primera vez los arcanos menores con escenas de situaciones que representarían la interpretación que en ese entonces se le hacían a los arcanos menores, la mayor parte de los miles de tarots que existen, se basan en dicha versión.

Las cartas del Tarot en si no tienen ningún poder, al igual que un bisturí que descansa sobre una mesa no tiene dentro de si ninguna magia oculta, sino que es la habilidad del cirujano el que le dará el poder de penetrar en el cuerpo del enfermo y sanarlo, pero también este mismo instrumento puede ser usado para múltiples fines desde los más nobles a los más perversos, según la intención que se ponga en su uso. Asimismo, el tarot en si no tiene poder ni trasmite sabiduría, es quien lo usa el que le da valor a esos pedazos de cartón llamados cartas.

Bajo mi percepción el tarot es fundamentalmente una herramienta de crecimiento personal, el mero hecho de escoger una carta y observar su simbología nos conecta con nuestro interior.

En una tirada al igual que en los sueños, los símbolos arquetipos danzan ante nuestros ojos esperando ser interpretados. Es muy fácil caer en la tentación de sentir que podemos decirle al otro qué debe hacer y qué es correcto o no. Un buen tarotista se abstendrá de aconsejar, relatándole al consultante las diferentes interpretaciones que cada carta tiene,  de esta forma deja la responsabilidad de la interpretación al consultante, quien por lo general está buscando más una ratificación a sus decisiones que una solución a sus problemas.

El Tarot está formado por 78 cartas, 22 de la cuales corresponden a los arcanos mayores y el resto a los arcanos menores, quienes a su vez están divididos en 4 palos o energías, cada palo a su vez está formado por 4 personajes la corte y 10 cartas numeradas.

Los arcanos mayores nos hablan de los grandes asuntos de la vida, de las etapas que debemos realizar para internalizar un aprendizaje, sea este el gran aprendizaje de la vida o  bien aprendizajes de otro tipo como pueden ser una relación, el estudio de una profesión o incluso un viaje. Los arcanos menores nos hablan de la forma en que vivimos e integramos en la cotidianidad estos aprendizajes, nos dan señales de la forma en que llevamos a cabo el proceso.

Para los fines de este curso, centraremos la atención en los 22 arcanos mayores, que son los que se utilizan en la tirada de Numerología Tántrica. Podríamos decir que estos arcanos están formados por 21 aprendizajes, portales o enseñanzas que son recorridos por el viajante, el héroe, al cual le vamos a asignar el número 22.

Existe más que mucha literatura sobre Tarot en el mercado, todos ellos tienen algo en común, representan la versión del autor respecto a lo que los símbolos de las cartas podrían representar. Algunos autores enriquecen sus interpretaciones con conocimientos astrológicos, otros con mitología otros con simbología universal, otros con numerología, otros simplemente representan las interpretaciones más tradicionales que se le dan a las cartas.

Por mi lado, aun habiendo invertido tiempo, dinero y energía por muchos años en su estudio, consulta e interpretación, debo reconocer que el Tarot solamente me cautivó completamente cuando leí el libro El Viaje de El Héroe de Hajo. A partir de ese momento la magia del Tarot pareció revelarse ante mi y las cartas comenzaron a interrelacionarse y a danzar frente a mis ojos.

En este curso, junto con enseñar un poco sobre mi interpretación de los arcanos mayores del tarot, me abocaré especialmente a la forma de realizar una tirada muy especial que mezcla el conocimiento del Tarot con la Numerología Tántrica y el Viaje del Héroe, que los explicaré más adelante, dando forma así a una interesante tirada que permite ponernos en contacto con los aspectos más relevantes de la personalidad del consultante.

No quiero que este curso sea un curso más sobre Tarot. Lo que quiero compartir es, no sólo,  una novedosa manera de hacer la Numerología Tántrica, sino que además me gustaría trasmitir un poco de lo entretenido que se hace el Tarot cuando comenzamos a mirar la forma en que se interrelacionan las cartas, pequeños detalles se repiten dejándonos pistas para su interpretación.

Si las coincidencias y semejanzas entre las distintas cartas fueron hechas con intención o no, nunca lo sabremos pues como ya dije los creadores de las barajas más antiguas no nos dejaron un fiel manual con los significados. Pero no deja de llamar la atención como mientras más observamos el tarot más secretos parece estar develándonos y aunque lleves años, te aseguro que seguirás descubriendo símbolos ocultos, interrelaciones y lo que me gusta llamar pasadizos que llevan de una carta a otra.

En este curso presentaré alguno de los descubrimientos que he hecho en el Tarot Rider Waite, algunos los he leído, otros los he recogido por aquí y por allá y quizás alguno lo haya descubierto yo misma.

Si se desea profundizar sobre el Tarot, existe nutrida bibliografía para hacerlo, pero ningún libro te dará la experiencia que sólo el observar detenidamente las cartas sintiendo su mensaje te puede dar.