Llevo aproximadamente 17 año de ¨búsqueda¨ espiritual a jornada completa, lo digo entre comillas pues lo que comienza como una búsqueda termina siendo lo buscado, algo así como que la ruta se transforma en el destino.

He asistido a una enorme cantidad de talleres, seminarios, lectura de canalizaciones, sanaciones, maestros occidentales, ancestrales y de otras esferas, lectura de cientos de libros, velas, talismanes, esencias, consumos de algunos brebajes, gotitas, largas horas de meditación y una larga lista de etcéteras.

Siempre hay un nombre nuevo, una técnica nueva, más libros, más extractos de plantas milagrosas más y más. Así funcionan los mercados, siempre debe haber ofertas nuevas y atractivas para que los bien dispuestos consumidores se entusiasmen en comprar, sucede así con los telefonos, la ropa, los autos y la espiritualidad. Yo misma he tenido espacios de enseñanza y de atención en los cuales he cobrado, en otras regalado y ni que decir cuánto he pagado, así que he sido un miembro activo del comercio espiritual tan de moda actualmente.

Cobrar o no cobrar no es la cuestión, no estoy a favor ni en contra del comercio de ningún tipo. La pregunta es por qué estamos dispuestos a querer sanar los males del alma, pagando por algo que en realidad nadie podrá darnos, por intentar satisfacer una necesidad que nunca se colmará con algo externo. De diversas formas, con distintos nombres, en todas las épocas siempre ha sido así y sigue siéndolo  ahora disfrazado de la palabra alternativo, pero funciona igual.

Estos dos últimos años he estado viviendo intensamente la experiencia médica. Aunque al principio no lo quise, no por prejuicios sino por necesidad de focalizarme, me dediqué exclusivamente a la medicina tradicional tan vilipendiada por los llamados ¨esotéricos alternativos¨ acompañada de mis invocaciones, meditaciones y tremenda dosis de optimismo-realista. Como la medicina tradicional apenas me ha ayudado, hace poco realicé una procesión por la medicina alternativa y me encontré con un sin número de contradicciones, ofertas novedosas, incluso fui declarada culpable por una doctora de haberme auto provocado el cáncer por mis emociones históricas, otro concepto muy de moda, slogan de muchas  terapias y libros e moda.

Ni defensora de unos, ni detractora de otros, cada uno con sus virtudes y defectos, unos dan resultados para algunas personas, otros dan resultados para otras, pero, curiosamente ninguno de los dos tiene la última palabra en qué es lo que realmente sana física o emocionalmente a una persona, lo que resulta para uno no resulta para el otro. El concepto placebo, no ha sido debidamente estudiado por la medicina tradicional, aunque lo acepta y respeta a la hora de testear una nueva medicina.

Pagos y cobros no son más que intercambio de energía y cada quien es libre de intercambiar energía como lo desee y en lo que desee. No hay una forma correcta de vivir, sentir o decidir, pues cualquier forma es sólo una ilusoria proyección de nuestra creación mental. Escoge lo que quieras, no hay bueno o malo allí afuera. Juega afuera y cuando lo quieras repliégate en tu interior y encuentra la verdad sobre quien eres y desde ese centro vive como quieras y haz lo que quieras, cualquier ilusión es igualmente ilusoria, disfruta la que escojas y de ese disfrute fluirá el Amor que eres.