La primera lección del Libro de Ejercicios de Un Curso de Milagro nos enseña que: Nada de lo que veo a mi alrededor significa nada. Es desconcertante esta primera lección que a primera lectura parece decir nada, pero que en realidad resume todo el contenido de Un Curso de Milagros. Si tan sólo nos dedicáramos a reflexionar sobre su contenido ante las diferentes situaciones de la vida, pronto un espacio de luz comenzaría a abrirse en nuestro entendimiento, comprender que no comprendemos nada es el único y gran paso para despertar.

Lo primero que llama la atención al leer esta lección es la doble negación. El curso fue escrito en inglés, idioma en el cual las dobles negaciones no son aceptables. Helen Shucman, la autora, no sólo era una mujer muy culta sino además muy rigurosa. No creo que este detalle haya sido casualidad, por el contrario tiene una clara intencionalidad.

Si la primera lección versara: Todo lo que veo a mi alrededor significa nada, entonces estaría, por un lado reconociendo no sólo de la posibilidad de ver sino la de ver todo lo que me rodea, cosa que muy por el contrario a lo que enseña el curso, el cual enfatiza continuamente nuestra incapacidad de ver.  Nuestra percepción esta distorsionada por nuestras creencias, en realidad la percepción no es más que una proyección de nuestros pensamientos, que al observarlos como si fueran la realidad se convierten en lo percibido. Es decir, en realidad nunca estamos observando lo que sucede a nuestro alrededor sino que observamos los conceptos que tenemos sobre el mundo y luego los juzgamos como algo percibido en el exterior.

Por otro lado, si además creemos saber valor de lo que vemos asignándole un significado, entonces además, estaríamos afirmando tener la capacidad de juzgar cuál es el significado o valor de las cosas. Todos nuestro juicios y valoraciones sobre cualquier concepto están basados en nuestras creencias y no en la realidad, entonces mal podríamos juzgar aquello que percibimos.

Entonces esta primera lección, contiene las 364 restantes y nos invita a tomar conciencia de nuestra absoluta incapacidad de ver la realidad. En palabras de Un Curso de Milagros: